mardi 24 avril 2018

MADRID : la presse professionnelle parle de El Adoureño



Mundotoro
"Barbeó de salida el tercero, corto de manos y bien hecho. Suelto en la capa de El Adoureño, que sí se pudo lucir después en un ceñido quite por chicuelinas. El de Julio García repetía y humilló por abajo con nobleza, sobre todo, en las dos primeras tandas en redondo, en las que se abrió y metió la cara con cierta clase. A partir de ahí, evidenció su falta de fondo. Buen trazo y economía de movimientos del joven galo tanto en esas dos tandas de derechazos como en tres naturales limpios y profundos, que no encontraron continuidad. Buena estocada final. Silencio tras aviso.
Acapachado, el vareado sexto abría más la cara que sus hermanos, tuvo celoen los engaños de ‘El Adoureño‘ de salida. Masacrado en la primera vara -tres puyazos en uno le pegó Jesús Del Bosque-, sangró muchísimo el de Julio García. Se desmonteró Morenito de Arles con los ‘palos’. El novillero francés comenzó en el tercio a pies juntos. Bueno, el de pecho. Lo sacó a los medios acto seguido para ligar en redondo dos tandas al utrero, rebrincado, en el primer tramo de trasteo. Apostó después por la mano izquierda el resto de su labor, pero ahí el castaño, sin clase, obligaba a perderle pasos en cada pase y tampoco por ahí prendió la mecha en el tendido. Sin decisión, pegó un sainete con la espada."


Aplausos
"El Adoureño se presentó en Las Ventas con buena actitud pero sin terminar de cogerle el aire al intermitente tercero, que fue de más a menos. El francés se mostró tan variado como fácil con la capa. Ya con la muleta, primero trató de domeñar las oleadas del de Julio García. Se fueron suavizando las embestidas pero el novillero siguió con el chip de la raza activado por lo que no llegó el acople.Estocada en todo lo alto. Con el sexto, El Adoureño mostró firmeza con un novillo que ocultó tras la movilidad una falta de entrega que no permitió al francés desarrollar su concepto. El novillo, el más serio de cara, embistió varias tandas con repetición pero sin humillación. El Adoureño aprovechó el viaje y se justificó con solvencia. Con los aceros no estuvo atinado."